viernes, 29 de noviembre de 2013

El siguiente trabajo, presenta un conjunto de textos, los cuales marcan y nombran las guerras  más importantes que acecharon al mundo a lo largo de la historia. Constituyendo una verdadera crónica general de los aspectos éticos y hechos de armas más destacados y de las tragedias que fueron jalonando su curso. Los numerosos personajes que fueron participes,  las estrategias y  los modos de sobrevivir. De este modo, se revivirán los acontecimientos más relevantes que, durante años, lograron que sea recordado.

Sin embargo, este trabajo no es únicamente una antología. Estas páginas se enlazan por unos textos inéditos, redactados especialmente para este trabajo, que sitúan en su marco histórico los acontecimientos militares y políticos que constituyen la trama de esta inmensa tragedia. Por otra parte, barias fotografías ayudan a reconstruir el escenario de los campos de batalla y de la agonía.

Sufrimiento es, sin duda la palabra clave, la expresión más cruelmente familiar que acudía cuando se escogía para la confección de este trabajo, los documentos de los sombríos años de guerra. ¡Que este trabajo ojalá sirva, por los recuerdos que despierte y las imágenes que evoqué, para alentar a los hombres a conservar la paz tan caramente reconquistada!


jueves, 28 de noviembre de 2013

Entre los años 1939 y 1945 el mundo vivió la más violenta de las confrontaciones armadas de la historia. Esta guerra rebasó las dimensiones de la de 1914 por su extensión.
En la Segunda Guerra Mundial, con unanimidad, se le atribuye la causa de la iniciativa a la política expansiva nazi (Texto: “Si esto es un hombre”) y, por lo tanto, a su responsable último, Hitler. Los años siguientes, la incursión alemana se convirtió en una guerra que involucró a diferentes Estados y pueblos en todos los continentes.
La Guerra cambió, radicalmente, la situación política de Alemania y Japón, pero también Gran Bretaña y Francia perdieron su peso político internacional. Los Estados de Europa Oriental cayeron bajo la hegemonía soviética, y la influencia de los Estados Unidos creció tras la guerra en todo el mundo, convirtiéndose en una potencia global.
Las grandes naciones combativas le habían prometido solemnemente a sus pueblos que luego de la guerra de 1914, la paz iba subsistir entre ellos. Se esforzaban en cumplir su palabra, pero la historia; cuyo curso pretendían tan ambiciosamente dominar, pronto aceleró el ritmo de su marcha y rompió, uno tras otro, los diques que debían contenerla.
El aislado Estados Unidos, la debilidad de la Sociedad de las Naciones, la inquietante elevación al poder de dictaduras totalitarias, eran otros tantos fracasos para los políticos de las democracias occidentales, que desesperadamente se aferraban a la letra de tratados y convenios. Sin embargo, otra vez se vuelve a incendiar el mundo: en China, en Etiopía, más cerca aún, en España, donde se enfrentan ya los enemigos del mañana. 
Mientras tanto en 1939, Alemania y la Unión Soviética pactaban para atacar a Polonia (Texto “El pianista”) y así dar comienzo a la batalla más escalofriante de la historia. Por otro lado, en China y Japón se vivía una crisis intensa, que después de un tiroteo entre varios bandos, tomaron como excusa para comenzar una trastienda entre ambos países, que duró desde 1939 a 1945.
Además, una de las principales potencias como Estados Unidos, hasta aquí, se mantenía como neutral, pero en 1940 comienza a ingresar de apoco, con la prestación de armas a los países que ellos tenían intereses, como por ejemplo Gran Bretaña. En ese mismo tiempo, Alemania cambia de parecer y quiere atacar a la URSS, y ésta siendo aliada de Gran Bretaña, logra que entre en discusión por primera vez, los norteamericanos, atacando a barcos Alemanes.

Lo peor vendría en los siguientes años, cuando todas las potencias, EE.UU, URSS, Japón, China, Alemania, Francia e Italia, se declaran la guerra y no habría ningún tratado de paz que lo frene. Estos fueron tres años a puros ataques militares, donde destruyeron ciudades y asesinaron a millones de personas, los que se recuerdan con más claridad son, las bombas atómicas lanzadas por Estados Unidos, en la ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. Dando de alguna forma la rendición de este país afectado, junto a Alemania, quién también fue altamente derrotado (Texto: “Vida y destino”), y así lograr el principio del fin de la guerra.
Después de este enfrentamiento mundial y hasta 1955, Francia peleó para recuperar sus ex territorios en la región de Tokin (Vietnam), los cuales habían sido adueñados por el gobierno japonés, pero con un ejército pobremente organizado, y con poca determinación entre las tropas, el esfuerzo, pronto colapsó.
Los franceses fueron finalmente derrotados en1954 por las tropas comunistas japonesas. Se retiraron, dejando una zona conflictiva dividida en Norte y Sur, y así iniciar lo que sería la guerra de Vietnam. (Texto: “Las cosas que llevaban los hombres que lucharon”)
Entre 1955 y 1960, los norvietnamitas con la asistencia de los comunistas del sureste, intentaron asumir el poder en Vietnam del Sur. El año siguiente, los norvietnamitas comenzaron una unidad masiva para conquistar el país entero, auxiliados por China y Rusia.
Temiendo un ataque comunista de la región entera, los EEUU se volvieron cada vez más desconfiados, ya que estos se habían convertido en una vil amenaza para los norteamericanos, y con la expansión del régimen soviético dentro del este de Europa, Corea y Cuba, los estadounidenses decidieron detener la expansión comunista.
            
Fue así que nuevamente había un enfrentamiento militar entre los ya conocidos, Estados Unidos y la URSS. Como lo había hecho EE.UU en la segunda guerra mundial, (brindando armas a Gran Bretaña) la URSS, toma la misma iniciativa, haciéndolo con China. Fue así que de tanto bombardeo de ambos bandos, se tuvo que lograr un acuerdo entre las dos potencias, firmando un tratado que dirigía el mensaje de “Alto el fuego” en todo el territorio Vietnamita, dejando un saldo de heridos y muertos muy alto.
Como se ve, en todos los enfrentamientos, se encuentra el país norteamericano incluido en alguna discusión, ya sea de intereses políticos o económicos. Pero Estados Unidos se encontró con un país, que en armas militares, es muy parejo a ellos. Estos eran Irak y Afganistán, quiénes les dieron una sorpresa e hicieron trastabillar a los estadounidenses, luego de sus ataques terroristas en 2001, derribando con dos aviones, las torres gemelas, y un tercero que no llegó a su objetivo, el cual era el Pentágono. (Documental del análisis de las caída de las torres gemelas y la crisis del 2001)

Esto desencadenó la represaría de país afectado, para aquellos que lo atacaron, logrando una nueva guerra. Lo que buscaba Estados Unidos en los países árabes, además de venganza, se sabía que en esas tierras estaban varios pozos petrolíferos, los cuales querían conquistar y adueñarse.
Pero al mismo tiempo, pusieron como excusa de invasión a tierras iraquíes, que estos tenían en sus manos y estaban utilizando el consumo de armas químicas. Una vez dada toda la guerra, y tras años de ataques, los norteamericanos no lograron comprobar su afirmación, de la utilización de armas químicas. Por ende se tuvieron que retirar, luego de haber destruidos varias ciudades y de ejecutar al jefe terrorista Saddam Husein.
Esta es la clara historia, que durante más de 50 años, el mundo ha vivido escalofriantes batallas y destrucciones, que hicieron que varios países, tengan que arrancar de cero sus vidas. Las cuales arrojaron millones de víctimas, y que en la actualidad siguen esos miedos de que por intereses económicos de las grandes potencias mundiales, reaparezca una nueva guerra mundial.


A lo largo de la historia, se han vivido batallas que quedaron en la retina de todo el mundo. En cada una de estas guerras, siempre estuvieron involucradas las mismas potencias mundiales, como lo fueron Rusia, Alemania, Japón, Estados Unidos, entre los más importantes. Este último tiene como consigna gubernamental, mantener al pueblo estadounidense unido en las guerras invasoras, lejos de sus fronteras, sobre países débiles cuyos pueblos pisoteados y resignados, terminan dispuestos a abrazar al primer extranjero que se les acerca emitiendo una solidaridad ficticia.

Por eso, primero, se los invade por aire con misiles, y una vez masacrados, se los cañonea desde los mares, y los "marines" avanzan por tierra para brindar ayuda (que es puro marketing) a los que quedan vivos después de los daños colaterales.

Estas prácticas no son novedosas: los Estados Unidos, las han hecho por años en decenas de países de América Central, Asia y África, a través de la propia tropa, de mercenarios o de gobiernos títeres. Claro que jamás se atreverían con Corea del Norte, con China o con Cuba, países que dispuestos a defenderse dejarían al pueblo norteamericano sin madera para los ataúdes, sin lugar para enterrar a sus muertos, y con una crisis del sector de seguros de vida que duraría por años.

Pero aún en esos países que son débiles militarmente, después de cada invasión, comienza la resistencia con lo que se tiene a mano, y es ahí cuando comienzan los problemas para justificar la estadía de los soldados en tierras extrañas, y no solo bajo el fuego de morteros, sino dispuestos a morir despedazados por bombas, por ataques suicidas, por el síndrome de la guerra.

Estas batallas han dejado miles de ciudades desbastadas, a soldados jóvenes arriesgando su vida, por un negocio que hay detrás de toda esta artillería militar. Ellos iban preparados para pelear, pero no siempre tenían la mejor atención en sus lugares de combate, pasaban hambre, y a veces mucho frio. En uno de los lugares donde se muestra esto, fue en el ejército Alemán  durante la Primera Guerra Mundial, como lo cuenta Erich María Remarque en su obra literaria “Sin novedad en el frente”.

La única razón por la cual Estados Unidos todavía no se retiró con el rabo entre las piernas de estos países, es gracias a la mentira. Desde las oficinas del gobierno norteamericano, se tejen innumerables artimañas, para ocultar al pueblo el saldo que deja la verdadera historia de estas guerras.

Pero como dije antes, este no es el único episodio que participa Estados Unidos y Rusia, la cual disputa con los norteamericanos, por quién es la primer potencia mundial. Sino que luego de la Primera y Segunda Guerra Mundial, aparecería otro capítulo más entre estos dos países, con la llamada Guerra Fría, y que varios creían que sería la tercera guerra mundial.

Lo que sucedió en esta guerra fue un conflicto entre los bloques oriental (URSS) y occidental (Estados Unidos) pero sin llegar a una guerra armada y de enfrentamientos directos. La sociedad vivía con miedo a que se produzca un ataque bélico, ya que había salido a la luz la aparición de la bomba nuclear.
La guerra fría, fue un tiempo en donde la gente sufría, porque este conflicto ocasionaba  destrucciones en sus territorios, puesto que no había escapatoria de esa catástrofe en ese tiempo. Esta época fue algo parecido a la que se vivió con Hitler, el cual lideraba un gobierno sanguinario, injusto, destructivo; pero aunque la guerra fría haya sido menos despiadada que Hitler, también ha sido igual de cruel con los ciudadanos que tenían que vivir ese entonces, y así sufrir los daños que ocurrían al frente de sus ojos
La guerra, en general fue un momento de muchas definiciones. Pero en opinión personal, las confrontaciones entre todos los países involucrados, podrían haberse ahorrado esos confrontamientos, ya que existen diferentes soluciones, como por ejemplo hacer tratados de paz, y así evitar más tragedias, muertes, ataques explosivos, asesinatos y diferentes elementos que se relacionan a estos.
Otra opinión que se puede dar acerca de la guerra fría es, que ésta ha tenido fuertes influencias negativas a lo largo y ancho del mundo. A pesar de que ya ha terminado,  ha dejado huellas, como se muestra en “Semejante a la Noche” del autor Alejo Carpentier.
Finalmente la guerra fría, ha sido un momento en donde la gente tenía que luchar para poder sobrevivir, y que a las personas de altos niveles de autoridad, no les importaba lo que decían aquellas que eran menospreciadas. Si no hubiese sido por la inseguridad  de ambas potencias, en atacar, esta guerra habría arrojado una destrucción masiva del territorio mundial.
Mientras la guerra continuaba, uno de los símbolos de la misma era el muro de Berlín, el cual dividía Alemania occidental, de la oriental, y eran dos sociedades marcadas, una por el comunismo y la otra por el socialismo. Pero llegó un momento en que ambas sociedades, no querían vivir más atravesadas por ese “muro de la vergüenza”, que era así como lo llamaban.
Entonces, un día, las sociedades se revelaron, y buscaron penetrar ese muro y pasar hacia el otro frente. Fue así que lograron derrocar esa muralla que dividía sus vidas, y desde entonces todo cambió para la sociedad alemana.

La caída del muro representó un hito trascendental en la configuración mundial, puesto que el comunismo cayó, entonces el capitalismo es desde 1989 la principal fuerza ideológica, política y económica que trajo consigo el derrumbamiento de los regímenes comunistas (salvo Cuba), la Europa del este se transformó al capitalismo, desapareció el Pacto de Varsovia, la URSS se mutiló, sus provincias cada vez fueron al lado de su propia independencia (Lituania, Estonia, Letonia) y el medio oriente estaba a espaldas del ex régimen de Lennin (Se ve reflejado en la película: “Good bye, Lennin”), la caída del muro fue una derrota completa de la ideología izquierdista, Marxista/Leninista.
 Ello nos pone a pensar que el capitalismo, después llamado globalización, es la principal fuerza de vanguardia a nivel mundial, pues sus instrumentos de apoyo, cada vez son más exitosos en ciertos países como en Asia, pero que en Latinoamérica faltan unos pocos ingredientes para que sea más beneficiosa.
Pues al final, el pueblo es quien tiene la voz y expulsa cualquier gobierno dictatorial que está fuera de los límites democráticos.
Acá la demostración, de que se han vivido guerras y enfrentamientos con el transcurso del tiempo, los cuales han dejado muchas opciones para pensar y analizar. Donde siempre los participes son las mayores potencias mundiales, quienes buscan detrás de todo ese conflicto militar, un beneficio político, social y económico, a los cuales no les interesan las victimas que se lleven a cabo. Ya que lo importante para ellos, es lograr ese objetivo planteado.


 

Tim O´Brien es un fiel reflejo de la historia de las guerras en el mundo, ya que fue participe de una de las más trágicas, como lo fue la de Vietnam. O´Brien tras volver con vida de esa expedición que no pudo evitar asistir, hizo un posgrado en la escuela de Harbad, la cual lo ayudó para comenzar su carrera como escritor.

El estadounidense se lanza en la literatura contando historias de hechos vividos en la guerra. Que con el paso del tiempo fue afianzando y mejorando, para tener unos atributos literarios, donde sus  obras contienen datos reales de las situaciones que experimentó.

Aunque se trata de una técnica literaria común, su enfoque consciente, explícito y de meta ficción a la distinción entre realidad y ficción, es un componente único de su estilo de escritura. Que gracias a su forma de escribir, logró el premio a la mejor novela extranjera, publicada en Francia en 1993, (la cual fue su mejor y más conocida) que se llama “Las cosas que llevaban o lo hombre que lucharon”. Haciendo referencia a su pasó por la guerra de Vietnam.

Creo que Tim O´Brien es el autor más representativo para este tema que se refiere a las guerras, ya que él la vivió en carne propia. Igual esto no hace que por ser un ex combatiente, es el único que tiene la verdad sobre el tema, sino que al conocer la situación y al ser afianzada con los estudios que tiene, hace un combo que es espléndido entre la ficción y la realidad.

También es uno de los pocos autores literarios, que se anima a revivir sus historias trascendentes  en el campo de batalla, él ha visto morir a sus amigos y compatriotas, y se siente orgulloso de poder volver a mirar a la cara a su familia. Aunque sigue con rencor con la gente de su país, ya que piensa que no era necesario tener que participar en la guerra de Vietnam.

Además de su famosa obra “Las cosas que llevaban los hombre que lucharon”, escribió “en una zona de combate” y  “Caja y enviar” entre otros,  que también fueron reconocidas con premios en la terna literaria estadounidense.

Era una noche tensa, demasiada tensa, ni siquiera la luna asomaba, las estrellas que dominaban el cielo parecían que también nos desafiaban, el maldito viento era frío, tan helador como la nieve. En la formación, escasa y agotada, las miradas arrojaban espíritus de muerte, tal vez con ganas de expandirse entre las tinieblas oscuras.

Había enemigos por todos lados, desde nuestra posición escuchábamos sus risas, y a los lejos podíamos observar sus hogueras, que se contaban por decenas. Nuestra ingenuidad nos hizo entrar en el corazón de sus territorios, pobres insensatos, pobre estandarte, que no sabíamos dónde nos encontrábamos, solo nos quedaba esperar. Intuir como sus silenciosas sombras llenas de odios, se perfilarían sobre nuestra muralla de escudos.

El entrecortado sonido, desesperante, hacia la espera más dura y agónica, esos malditos bastardos no tenían prisa en acabar con nuestras vidas. La dura espera duro tres, tal vez cuatro horas. Sabíamos, todos, que nos quedaba muy poco en este mundo, alguno no lo echaría de menos, sus fogatas desaparecieron del nuestras vistas, y los ruidos de los cañones, llamando a la guerra, se oían por todo el territorio.

Nos preguntamos por qué no huimos de aquel infierno que se nos venía, no fue por heroísmo, el tiempo de los héroes se terminó, tan solo fue porque no teníamos escapatoria, no teníamos libertad en ese laberinto, ese frío y mugriento lugar, era un laberinto de muerte. Alzamos nuestras armas con nuestro último aliento, nos enfrentemos ante sus tropas sin dar un solo paso atrás.

Nuestros cuerpos estaban manchados por completo en sangre, suya y nuestra, pero nuestra visión se evadía de ello y el dolor era maniatado por nuestro espíritu. Nos movíamos lo menos posible, golpeábamos y nos protegíamos, como seres sin honor, pero eso poco nos importaba ya, tan solo esperábamos el golpe final.

Yo vi los vómitos de sangre en el suelo y a mis hermanos caer al suelo, por sus fusiles, sus miembros descuartizados sin ningún tipo de compasión. Sí, arañando con las uñas la tierra, esa tierra que fuimos a conquistar. Combatimos con mareos y nauseas, sin sentir nuestras propias almas, ya desgarradas por el frío, el hambre y las armas incasables de nuestros enemigos.

Me aferre a mi vida desesperadamente, venciendo a mi terror que me trastornaba, y clave mi propia arma sobre mi estómago, expulsando la poca sangre que me quedaba. Al caer pude ver el cielo, mi mirada se iría enseguida, descansando para siempre en el Inframundo.

Y mi ser ahí descansaría ahora de no haber sido por la ayuda de quienes nos estaban aniquilando, que una vez terminada la batalla recogían a sus muertos y nuestras armas. Mi fusil, teñido en sangre, aún descasaba sobre mis manos, y así comprobaron que mi corazón todavía latía, todavía vivía.

Me dejaron marchar después de curar gran parte de mis heridas, tan solo para narrar lo ocurrido, y así dejar constancia de la suerte que tuve en esa guerra…


La artillería pesada comienza a darnos los buenos días. Ayer, pensábamos que sería la última noche de nuestras vidas. Diría que la guerra da muchas vueltas, y el frente de batalla del Este, más todavía.

Hela, más que otros tristes amaneceres. Estoy de guardia junto con otro compañero de la División, y sondeo el horizonte. Sinceramente, me siento un poco decaído, más o menos como después de ver de cerca a la muerte. Son reflexiones que me resaltan e invaden mi alma.

Vuelan por encima de nuestras cabezas los aviones, luminosos y feroces, pero para nuestra fortuna son muy poco precisos. Es un amanecer duro, estamos escondidos mi camarada y yo, al lado de la orilla del río Ishora, en un espeso bosque. No hay nadie a la vista...

Amarro mi fusil y lo inspecciono. El caño está rociado; paso por encima la mano, lo aprieto y quito la humedad  con mis dedos. Como un susurro entran en mis odios las canciones de los soldados soviéticos, marchan en fila, rodeados por un ligero viento y las oscuras sombras del bosque. El miedo planea en mis ojos. Se me hielan las manos, y todo el cuerpo; es el maldito frío de estas tierras. Pasan de largo y mi piel parece disimular el terror de mi sangre. Solo quiero salir corriendo, unido a mi compañero, de este maldito lugar y regresar junto a mi División.

Los días pasan. Ya solo hacemos alguna salida, recorridos de poco voltaje, todo lo pasado fue como un cuento infantil. El amanecer del 27 de Septiembre vinieron con todo. El fuego enemigo recupero toda su energía. Toda nuestra posición es un infierno, sufrimos demasiadas bajas. Cuando paran de hablar sus cañones de artillería, después de dos eternas horas, pasan por encima nuestro sus aviones. Nuestras caras no pueden estar más pálidas.

Miro al frente, y se me hace un nudo en la garganta cuando veo llagar de forma incesante a su infantería. Quisiera tomar una ametralladora y aniquilaros a todos, llevan sus uniformes oscuros, me atrevería a decir que para muchos ésta es su primera vez en la guerra, su bautizo y su funeral. Por cada uno de nosotros caen decenas de ellos.

En un lugar de la trinchera me tropiezo con mi antiguo camarada de división. Ambos nos acurrucamos en nuestro pequeño refugio, conteniendo nuestra respiración, y esperamos las órdenes precisas de los comandantes. 

Tengo los ojos rojizos, las manos despedazadas, los codos reventados, las rodillas me flaquean. Pero esto es la guerra, ver ocultarse la vida entre trincheras, tragar comida horrible, lanzar granadas, disparar y matar...